martes, agosto 22, 2006

RECUPERAR LA MEMORIA TRABAJANDO 15

2.

Dèja vú


TE ODIO. Las alas han cesado; inertes mirada de espanto,
resurrección sin rostro. Al frente el rictus irónico de tus reveladores
espejos: infinito escorzo oscuro y mi cuerpo, único, como un labio partido.
Estólidas poses de sirena clásica, sin brazos, sin cabeza, sin horizontes.
Y siempre, siempre sin sal.



No preguntes.

Ningún latido osaría bogar como piel de barco a la deriva,
(y mucho menos entregarse a este corazón de madera).
Odio lo tangible.
Palabra, Palabra, - Dolor-, mi constancia te ensimisma.
Contra mi vértigo te dejas poseer embriagada de estrellas y ambición.
Por mi delirio te alzas como un grito de turgencia,
- ¡palpa, palpa, palpa los designios y las cruces!,
¡rompe los evocadores susurros de la ceguera!,
¡ama, ama, ama sin disfraz, que ser puro y no ser es lo mismo!-,
contra mis aguas osas encenderte el amor en claroscuro
modelándote en “versos como besos” de inconstancia mitológica.

Poesía, Poesía, -Dolor-, aquí me tienes,
solitario,
entregado a las leyes del silencio.

lunes, agosto 21, 2006

RECUPERAR LA MEMORIA TRABAJANDO 14

“Cuando se ama todo el cuerpo es labio” (Luis Rosales)

1.

Palabra

TE AMO. Las alas cayendo; párpados de muerte
y mustia espera. A la espalda el irónico pecho de lo inmejorable.
Estatua de carne o ceniza. Mas nunca, nunca del sal.


¿Lates?

El latido como un muelle de húmeda madera,
(este corazón inerte, entregado).
El amor a lo intangible.
Palabra, Palabra, - Amor-, tu constancia me ensimisma.
Contra tu vértigo me estrello con ambición de poseerte.
Contra tu delirio me alzo como un Hombre
- la obsesión de tus muslos persignándose
en un acogedor lamento entrecruzado,
sotto voce en la mirada fingida,
desnuda carne de labio desnudo-,
contra tu incendio voy a apagarme la osadía del amor
claudicando mis “bersos” más culpables al mito de tu inconstancia.

Poesía, Poesía, - Amor-, aquí me tienes,
inocente,
entregado a las leyes de tu música.

jueves, agosto 17, 2006

RECUPERAR LA MEMORIA TRABAJANDO 13

¡Oh, poetas!
En el vía crucis plebeyo de brutal indigencia,
detrás de la encina desnuda y quebrada por el rayo,
tras el monte enigmático podrán observarnos junto a la roca
lamentable y su aguardiente
de espera. Podrán observarnos sin duda
más allá del dédalo simple de una era
de lama, lábaro arañado del labriego impertinente,
o en la hechura doblada de nuestro lamento
cuando vuelve a caernos la vida sobre los hombros otra vez.
Deberíamos preguntarnos si es necesaria la lágrima
escondida del orgullo tenaz, el prurito sublime de lo bello
en nuestra espalda analfabeta,

bajo el metafísico fragor,
la penitencia de nuestra pachorra,

el confitado ulular de la rima,
la revolución inconcebible de las letras
que nos otorga rango de sátrapas lingüísticos.
Yo me pregunto, como en su día se preguntó Bousoño,
si es lógico desviarse de nuestra naturaleza labradora
y acechar atajos y trochas sin destino real o fijo,
“como si nada hubiera quedado atrás en la casa desierta”.
Me pregunto sobre la ilegitimidad de esa conducta vacilante,
ardiente de paroxismo,
y me respondo que la solución habita

en los rostros enfrentados de la noche,
en su profundidad de mujer dormida, el faro de Alejandría
sin barcos que se le crucen, rutas vueltas hacia
dentro, la calavera sustentada en las vísceras de la necesidad,
navegando amor, corazón navegando,
o en confiar con sorna, suavemente,
en la palabra del verdugo que es la crítica.
Quizás la demasía de manos en las tierras
que otros hombres roturaron con excesiva autoridad
en otro tiempo,
tal vez la inopia de neófitas musas
socavando los surtidores del prisionero iletrado,
o el gaudeamus renovador de principios de siglo,
o sabernos de pronto inarraigados
en el que creíamos nuestro propio hábitat,
(y aún en su perímetro),
o peor, vernos impávidos ante las rosas
sublimes del elogio pueril,
cuando sólo ansiamos regar el ámbito del mundo
con la humilde luz de nuestras palabras prestadas,
quizás por todo este ardor supeditado
siempre a no poder ir más allá,
debería rendirse uno de pronto,
decidirse por el abandono brutal
y esperar suspendido en el umbral de lo rutinario
el paso utópico de los ángeles de la muerte.
Admito la posibilidad de que el hombre sea un invento,
y, si me apretáis ligeramente el cuello
con la guadaña de vuestra desdicha,
que incluso Darwin fue un farsante prozoofílico,
Newton y Copérnico amantes iluminados por la lumbre
de Dios,
Kant y Nietzche desdichados eruditos de soga partida.
Admito la posibilidad de que la letra
tenga más de arma que de corazón,
es cierto,
y que la necesidad de su uso venga condicionada
por la urgencia del gesto atormentado.
Admito que el invento posible y el arma
nunca pudieron vivir distantes
para la concepción de una historia,
la de ambos,
que resonó de amor
con las tablas sagradas
en el monte Gütemberg.
Admito que siempre fue necesario
- quizá hoy nos sobre toda esa lujuria-
el ciego resorte de la sed
en la sutileza del poema sollozante,
o en el misantrópico vuelo del odio
con alas doradas como machetes de guerra y seducción
percibirse ave absoluta y única en el desierto
de las tildes cochambrosas, como palmeras resecas
caídas.
Admito la posibilidad,
definitivamente,
de que sólo sea indispensable
haber perfilado alguna vez
la naturaleza de una náusea extrema,
o haber resucitado el fósforo
de aquella estrella que brilla sin ansiarlo,
o haberse extraviado en los muslos de mimbre
del crepúsculo, o haberse hundido,
al fin,
ferozmente,
en la inmoralidad,
en ese oscuro crimen
perpetrado a sangre y fuego
con el arma descorazonada,
para y contra el artificio de carne,
Hombre y Letra frente a frente
pero vivos, supermuriéndose de amor.

¡ Y ay de aquel letraherido que no comprenda
lo superfluo de sostener criterios cerrados
ante la intangibilidad del mundo poético!

Intuyo, sin embargo, la invalidez de ese dominio.
Haber vislumbrado de ante mano que en etéreo objeto
gira en torno a un mismo punto concéntrico,
la Certidumbre,

ese eje histriónico y bizco sobre el que rueda
la turba agrietada,
no extrae ni por asomo
las agrias raíces del conflicto.
Haber prenotado en la Soledad,
haberla masticado como un anacoreta logístico,
mellados los dientes impertérritos del silencio,
haber destrozado su pan de ubre fresca,
sólo ha calmado el grito de la quimera
derrumbándose…

Verso blanco,
como paloma de beso involuntario:
blanco “berso”involuntario.
Y sí, es verdad, es ayer como hoy,
ayer en mis ojos nobles,
martirio es, amor, martirio de amor,
es hoy como mañana,
hoy en mis manos que esplenden,
puñalada de llanto es, amor, puñalada,
es mañana como siempre,
mañana en mi corazón necio,
dolor, amor, dolor.
Me dueles, letra, y lo sabes, y sigues
empujando.
Y si eres tan cruel con los súbditos que te aman,
¡qué no harás con tus vástagos vencidos!
Lo pienso y me estremezco. Tus “bersos”
saben ahora a lo que antes no podían saber.
y chocan contra el muslo de mi asombro y mi destreza,
y me entrego sin ambages,
restablecido de ti,
porque antes admitía posibilidades de lucha,
tus aguas de desierto contra la carne trémula,
y ahora rechazo todo quebranto que no sea tuyo,
adopto posturas de féretro “por si las moscas”.

¡Y ay de aquel cadáver que no comprenda
lo superfluo de sostener criterios cerrados
ante la intangibilidad de su mundo!


En fin, acaso lo que importe
sea saberse campesino de oficio del verbo,
sumisa labor que nos llena
pobremente
con su hambre y con su luz.
Acaso lo que importe no sea otra circunstancia
que socavar surcos de idea y sentimiento inútil
con la exuberante azada del cálamo argentino,
descubrir el estigma de la filiación con la tierra perenne,
inventar estelas de humanidad lesiva, hendiendo
la piel de esa era ubérrima que siempre fue,
y sigue siendo,
y será por siempre,
la Certidumbre ni te roza,
golondrinas como moscas,
la servil, inservil Poesía.

miércoles, agosto 16, 2006

RECUPERAR LA MEMORIA TRABAJANDO 12

LA CODICIA DEL VIRTUOSO

Renovando horizontes tras un diccionario insufrible,
entre los dobles filos crujientes y aturbiados,
tuyos, Poesía, de ti también, sin duda, Palabra,
subsistimos matando significados
con inspiraciones disfrazadas de cuchillos,
edénicas dagas que cánones prohibidos
cincelan
más allá
de donde la belleza inexpresable
sobrepasó el rango de la codicia.

Ignorando si en muchos de estos homicidios
voluntariamente necesarios
nos hace falta la complicidad agradecida
de un aroma joven y tierno,
el peso de la carne desnuda
reposando en la arena de la memoria,
el repentino encuentro con un objeto
perdido, el abrazo íntimo de las lluvias
de la nostalgia
continuamos esperando el momento unánime
y exacto de nuestro propio desamparo
para volver a empezar
la ansiada guerra contra nosotros mismos:
amancillados en las trincheras de nuestro miedo,
jugando barajas en los búnkeres de nuestra desdicha
sin apostar siquiera las guardias,
(y en los altavoces los Líderes-Capitanes
una y
otra vez
nos someten
al orgullo del ritmo ideal: el No-Ritmo),
esquivamos besos que nos silban
como balas al rozarnos los labios,
y el que más y el que menos
tiene la fortuna de encontrarse
con un boquete en el pecho feliz,
rehuimos caricias como espadas de urgencia,
miradas como puñales de asombro,
sollozos como dagas de espanto,
y al final,
presintiendo la hediondez del crepúsculo
a nuestra espalda,
la enorme brecha de la soledad,
sólo nos queda mirar hacia delante,
de frente y a los ojos,
y atacar sin compasión
entre el discorde estruendo de la orgía,
y disparar a quemarropa hirientes conjeturas
de mensajes cercenados y recolocados,
y degollar con las hachas de la práctica
las manos de los cleptómanos del verbo,
y escupir, una
y otra vez, una
y otra vez, una
y otra vez,
la sucia metralla de las agujas del tiempo,
(y el silencio envolviendo el delito
como una noche sin fragancias y sin música),
y aún así,
por los siglos de los siglos,
seguiremos matando el lienzo de nuestras incomprensiones
con las ebrias armas que nos otorga el virtuosismo.

Y como única coartada nos queda decir que
estábamos soñando.

Entendernos.
Sólo queremos expresar la gloria de ser poetas.
Pensar, tal vez sentir, que el amor pudiera ser
un ala simplemente,
un aletear de labio a labio,
un otoño sin silencios maltratados,
que el dolor pudiera ser
un ala simplemente,
un aletear de boca a boca,
un otoño sin sus silencios marchitos,
una herida arrancada a la rígida piel de lo inevitable.

Entenderos.
Porque muchos seguimos pensando
que somos el resultado inicial
de una hermosa noche en que dos sexos
se amaron inconscientemente
a la sombra del poder de su ternura,
que somos el resultado último y fatídico
de un día perpetuo en que dos sexos
se odiaron indiscriminadamente
a la luz del poder la convivencia.

Entenderlos.
Pues de ese vagar sin sentido
viene nuestro empeño de buscar
verdades asociadas con el Hombre
por encima de cualquier corona argentina
o cualquier comedia esquilmada
de entraña núbil
o pecho muerto
o amplia realidad…
Y si alguien duda
de esa actitud exacerbada,
de esa nuestra luz a todas luces
encendida en claroscuro,
que no pregunte por motivos de espíritu sufrible,
de tristeza reconocidamente insepulta
y espere ver ansioso en su soledad
los besos de un cuerpo resbalado y etéreo
que muera entre sus brazos sangrantes de lujuria,
entre sus sombras diluidas de esperanza,
entre el fragor de la lluvia de siempre
como una aroma joven y tierno,
remoto incluso,
al que abrazarnos como un objeto que creíamos perdido.

Os queremos.
(Si más que la desgracia ajena eso os sacia).
Pero que nadie duda más de este nuestro empeño,
de esta nuestra codicia virtuosista,
de este afán de flor eterna tan nuestro.

jueves, agosto 10, 2006

RECUPERAR LA MEMORIA TRABAJANDO 11

PALABRA

Si dulcemente ella a mi viniera
y su brazo abarcase mi cintura,
si su garganta en mi hombro reposara
y el silencio de su mirar suspenso
horadase hasta el núcleo de mi entraña,
si su voz fuera abriéndose senderos
a través del boscaje de su boca
cegada,
y si finalmente
al oído osara susurrarme “te amo”,

moriría de amor
ante el peso de la certeza hallada.

RECUPERAR LA MEMORIA TRABAJANDO 10

POESÍA


Regreso a ti impelido por lo inerme
del silencio.

Nos odiamos.
Nos amamos.
Quizá nos olvidamos mutuamente.
Sí. Mutuamente es la palabra exacta,
porque mi corazón posee la forma
de tus manos de hoguera
-marcado para siempre la rojo vivo-.

Y, Amor, cuando el silencio empiece a hablar
quizá nos olvidemos mutuamente,
quizá amar sólo sea una palabra,
quizá odiar sólo sea otra palabra,
pero ahora que estamos tú y yo a solas,
me siento tan unido a tu esperanza
que no sé donde acabo yo
y donde empiezas tú
-marcado para siempre al rojo vivo-.

martes, agosto 08, 2006

RECUPERAR LA MEMORIA TRABAJANDO 9

¡Cómo enajena el ansia y se desquicia
cuando se rinde el trueno al desarraigo!

Los instantes olvidan sus fronteras.
Sus fronteras olvidan olvidarse.

Y el momento se va, naufraga, muere.

Cómo enajena el ansia y nos abruma
si el espacio se frena ante el silencio:
las palabras son pactos con el tiempo.

Siempre el tiempo pactó con la palabra.

martes, agosto 01, 2006

RECUPERAR LA MEMORIA TRABAJANDO 8

LOS RESTOS DEL OCASO

Ceder a los indicios cuando arriban,
los pre-textos que en verso vivo bogan,
la marejada de ese instante súbito
cayendo…
Derribar la certeza en cada embate,
anclada la deriva de la voz
al juicio del acento exacerbado,
y en la red de penumbras del crepúsculo,
-¡en la sed de penumbra del crepúsculo!-,
que el ansia libre como un ave anónima
ascienda
por el destello de otras soledades
encendida…