jueves, julio 20, 2006

RECUPERAR LA MEMORIA TRABAJANDO 3

(Llegar a los bordes de la poesía, poesía pura -www.poesíapura.com-, poesía estricta, poesía clave, poesía vida, poesía muerte, poesía amor, poesía solaz, poesía todo, poesía nada).

Bueno, bueno, bueno: con la cosa de recuperar la memoria poética por los textos pasados fui a dar con un poemilla que escribí, en un cuaderno de bordes roidos que no tiene nada que ver con los "Cuadernos de Temuco" de Neruda, nada más y nada menos que a mis 16 añazos en el Instituto "Augustóbriga" de Navalmoral de la Mata y que fue premiado en otro instituto, el "Maestro Juan Calero" de Monesterio, en Badajoz. Supongo, leyéndolo ahora, y pensando que, a lo mejor, quién tuvo retuvo, tenía que andar peleando con Lorca, verso arriba, verso abajo...


¡Sí, Palabra!
Yo que huelo a caballo, a luna y a sombra,
a puñal, a siglos de soledad y a Lorca,
reivindico en el puñal de mi alma herida
tu enorme poder de eterna imagen aguerrida.

¡Oh, Palabra!
Tus cabellos me recuerdan a agonía,
a fuente fresca de agua fresca de deseo,
a Teatro, a Prosa, a Ensayo y a Poesía.

Tus pupilas, distancia subjetiva,
me encarnan en plata u oro el lienzo
del callado pincel que todo lo pinta.

Tus labios, silencio casto, ¡ironía!,
me saben a tristeza y a lamento,
a áspera ambrosía y a vestigios del presente.

¡Oh, Palabra!,
tus senos de turgencia ambivalente
cobran sentido en la expresión del contexto,
y tu negro ombligo, aljibe blanco del mundo,
me sumerge en la noche de tu valle de lascivia,
en la obscena oscuridad de tu ser más puro.

Pero mira, mira
tus nalgas de firmeza sostenida
que me saben a piedra añeja,
a piel de aliento
y a pasión de estatua sin medida,

Mira
tu cuerpo de cobra, pólvora y ceniza,
que me sabe a mar, a batalla, a vino y viento,
a lluvia, a luto, a tabaco y cielo.

Mira
tu corazón de eco, alas de rima,
que me sabe a dios, a camino y a brisa,
a mujer, a parto y a suspiro del recuerdo,

y mírate Tú, toda Tú, ¡oh, Palabra!,
que me sabes a extracto de locura,
a baile de máscaras, a música y sonrisa,
que me sabes a resto de beso,
a diccionario
y literatura.

¡Sí, Palabra!
Tú que hueles a caballo, a luna y a sombra,
a puñal, a soledad hecha siglos y a Lorca,
reivindicas en el dolor de tu alma herida
tu enorme poder de eterna imagen aguerrida.