martes, julio 18, 2006

RECUPERAR LA MEMORIA TRABAJANDO

Sucede que hay acciones que condicionan la vida de cada individuo, y no sólo por iniciativa propia sino tantas veces por desgracia ajena. Personalmente, hay varias acciones que necesito llevar a cabo para sentirme vivo: comer bien, beber cerveza, oir la voz y hacer el amor de/con mi mujer, jugar con casi todo y a casi todas horas, manosear la guitarrilla, un poquito de triste blues, un vasito de soledad, una buena película que destripar y, sobre todo, leer y ESCRIBIR. Y esto último, que me hace sentirme realmente ser humano, hace que no lo disfruto, o lo padezco, mucho, mucho, demasiado tiempo. Por eso voy a empezar a recuperar extractos de lo que escribí en otro tiempo y en otro lugar por ver si me vuelve la savia a las venas.
Este es un "monstruopoema" que osé escribir prácticamente de una tirada cuando estudiaba en Cáceres universitaria, con unos 18 añitos. No es gran cosa si lo miras con carácter retrospectivo tomando los condicionamientos de mi edad actual pero por algo hay que empezar el asfalto del recuerdo, y por algo empiezo:


Metamorfosis


Llevo muchos años –si mi juventud me permite hablar en términos semiabsolutos de tiempo
[ y/o espacio-
observando el palpitar lascivo en los umbrales del labio.
Y todo me ha abandonado: los versos,
la compostura genital,
el dédalo intratable del corazón,
el recuerdo infantil de la ignorante inocencia,
la entelequia de conquistar la policromada palidez del horizonte con las armas perennes de
[la lectura.

Todo.

Me fascina su maduro temblor, la llama inmarcesible que se empeña
en ocultar bajo la base de lo prohibido; nadie manda en la lujuria,
tampoco nosotros mismos.
nadie puede escaparse.
nadie puede cerrar los ojos a la libido, evadirse en suposiciones de santos mandamientos;
[nadie puede contemplar sin palpar, ni soñar ni sentirse ni palpar sin contemplar,
tal vez ni tan siquiera se pueda amar sin la duda,
quizás sólo vivir por vivir,
quizás solo…

Nadie puede escaparse.

También me encandila el poder recóndito que muestra
sobre el rictus bivalvo de lo necesario: nadie puede reírse de Darwin, injuriarle, ignorarle,
[jactarse de su breve patrimonio paradisíaco porque al fin y al cabo el hombre,
como el poeta,
no puede ignorar su natural condición de animal ininteligente
como si fuera simple conducta sin luz de espanto,
sin el espanto mortal de saberse Hombre a costa de la leve palabra volátil.

Como el poeta.

(Un latido recorre las lindes elípticas del labio con dedos
manchados de paradoja, y también
se sabe noctámbulo de esa enfermedad llamada Hombre).

Nadie puede escaparse.

Hay que tratar de domarle.
pero para ello no nos sirve la libertad frustrada del grito,
cuando además los manuales recomiendan el néctar enconado del susurro.
nos dicen: “Desmaye los párpados y recite al romántico oído de la Noche amada:

Soy yo y tú eres mía desde el instante en que mi verbo
resbaló imperceptiblemente por la tersura de tu talle
anegándose en tu turgente adolescencia como un pétalo
peregrino que bogase en el ancho manantial que nace
y corre y muere entre tu entraña.”
Mas rara vez se recoge fruto alguno, marchito entre tanto anhelo banal.

Todo poeta puede evadirse;
hay incluso quien exagera el nombre y clama a la soledad.

sin embargo, la vida enseña más que olvida
y la económica virtud del lenguaje
se transforma en un sencillo e insultante “te amo”
que ataca directamente al alma con su saeta de sinceridad mitológica.

Te amo.

Pero me pierdo.
hablaba de los métodos de doma:
alguien me propuso una vez utilizar la brida de la religión.
sucede que por aquel entonces yo gastaba un treinta y dos de zapatilla
y todo se me amoldaba al pie por incomprensiblemente grande.
también sucede que otro día,
cuando el calzado ya andaba horadado por numerosas costras de indiferencia,
encontraré en un recoveco magnífico de la educación dirigida
la zapatería silenciosa de la filosofía y la historia y la literatura
y con los pocos ahorros que me otorgaba la niña voz de mi conciencia
primero remendé mis antiguas zapatillas(hoy quemadas)
y luego pasé a utilizar zapatos de soberbia.
hoy calzo un número indeterminado y de momento camino cómodamente, por holgada diferencia,
(y sin cordones),
aunque a veces me mate el dolor de pies.

Yo ando para evadirme, (como poeta).

En los años posteriores me fueron regalando soluciones como quien entrega libros a domicilio:
[“firme aquí, y recuerde que no hay posibilidad de devolución.”
Pero la chimenea (la misma que abrasó mis añejas zapatillas recosidas) de mi superhumanidad,
y todas las preguntas a todas mis respuestas
ya son pavesa irresurgente del olvido
gracias al apetito crepitante de Nietzsche.

Sin cordones.

¿La solución?
La encontré (¡eureka!) por mera casualidad de mi trabajo.
Escribía una noche y me dije: del amor no hay retorno, tal es el poder del olvido.
Y entonces me vino a la memoria que en algún lugar reposaba
Un viejo máuser de los tiempos de la guerra incivil.
Lo robé con odio;
lo limpié con amor;
lo cargué con esperanza.
Apoyé su redonda frialdad en mi sien,
(una mano en el gatillo, la otra en el corazón),
mas no pude disparar.
En ese momento encontré la libertad solucionada, la condena ineludible de Sartre.
en ese momento arribó el desenlace del miedo:

hay que pactar con todo, es decir, aceptar
que todo existe y el cambio es mera promesa de nuestras divinas manos.
“Nuestras palmas creadoras”, que diría D.Miguel-Dios.
Hay que aceptar que le Hombre es una boca, que Dios es una boca,
que una boca es un hombre y que una boca es dios,
que todo es resumen de unos labios abiertos y que unos labios cerrados también es el todo,
cruzar sus límites es tan fácil y a un mismo tiempo tan complicado
como tejer un beso o enarbolar una palabra
pues sólo existe para deleite del Hombre-Vivo, del Vivo-Hombre.
Nadie puede escapar, es cierto.
Pero yo te amo, como Poeta y Hombre, y te amaré hasta ti misma.
porque este palpitar lascivo que llevo tantos años evocando
eres tú, muerte, y cuando al fin me entregues
toda tu desdicha,
toda tu consistencia de salvaje maravilla cruel,
ya podré aproximarme, perforarte, matarte con el máuser trémulo de la congoja
y descubrir la penúltima razón de este mi penúltimo delirio existencial.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

NSU - 4efer, 5210 - rulez

2:00 AM  

Publicar un comentario en la entrada

<< Home